viernes, 13 de marzo de 2015

LENTA SINFONÍA MÍA…

Lenta sinfonía mía,
Lánguida forma de trueno
De espanto y noche húmeda
Como el fuego.

Mi cuerpo
Mi afilado cuerpo
De tacto vertiginoso y magro,
Piel a disonancia y aspecto intermitente
Como esa luciérnaga advirtiendo en colores
La llamada de un presentimiento cósmico,
O la diligencia entrante de la muerte.

Mi espantoso cuerpo.
Qué te hicieron
Qué hizo de tu barro enano
Una esfinge larga de tiempo roído
De crujidos llanos al dolor del paso
Que abatieron tus lágrimas
Hasta dejarte solo, en huesos,
Tirado secamente en visiones
De un espectro de hambre empuñando  un lápiz.

Mi cuerpo
Al adentrarse
En su propia largada
Se disuelve en cuentos de magia.
Arranca de tirones sus partes
Y las siembra a ilusionar las nubes,
Se tiende a transcribir su alma
De cuarzo, margaritas, y azulejos.
El alma de mi cuerpo:
Sé que es pobre
                          Pero es mi casa
Saltan los niños y ríen embriagados,
Y luces vivas diminutas cantan
Otras como despiertas lunas se abalanzan
Hacia la música interpretada en danzo y sabor  
Hermosa
Por la guitarra,
Esta aldea de mariposas.

ABSURDO AL AMOR.


¡NO “NO CRUCES EL PUENTE”
Criatura mía
                        vuelve los pasos
            alucinación o monstruo de nubes
¡regresa, regresa…pronto!
Y clávate en el corazón de las fantasías
                  En el sonido inocente de las hadas
De los nebulosos y cromados ensueños
                          Que flotan, musitan dichosos
Entre los campos vírgenes del delirio.

OH inefable armonía, música de tigres
música de feroces relámpagos
Intermitencias de oro iguales a carabelas
                                          Que zarpan
Hacia la mar de los esplendidos absurdos
¡aléjate, huye muy lejos!
Entierra ferozmente
                   Bajo cándidas visiones
Las noches y los cantos luctuosos
Tu cabeza cremándose
                                        de maravillas
En los férvidos meollos de la locura…
¡Huye, huye!, aférrate con dureza al vuelo
                                  De las aves migratorias
Y dibuja desde allí, insomne,
Las hermosas lontananzas que se riegan
                                 Como silbidos augustos
Sobre el tranquilo lienzo
                     Donde te guardas a fondo
                                            y pensativa.
¡”NO CRUCES EL PUENTE”!
¡pronto, amor mío regresa
Corre!, corre muy lejos,
Lejos del tacto de los mortales
De los bípedos caníbales
Que perversos extienden sus egos
                                                  Sus brazos,
Las grotescas sugerencias del mundo
                                       Letales y seductoras 
¡no los tomes!, no tomes sus brazos
Hallaras tu preciosa sangre
Habitando en la gruta de los vampiros,
Lánguida de placer te echaras
A las danzas lujuriosas de los buitres
Y lanzaras a borbotones altivas carcajadas
Y sonaran las trompetas de ejércitos
                                                  Solemnes
Anunciando con júbilo tu bienvenida
Al encuentro grato con el fuego de los vicios
Mientras vagan tus parpados ya marchitos
Sobre la filosa espalda del terror.
Amor mío, criatura, vuelve los pasos
Alucinación o monstruo de nubes
Eres fabula y suave nobleza
Como un árbol muerto dialogas del sosiego
                            con delicado juicio
¡”NO CRUCES EL PUENTE”!
Deja a la desnudes hundirse
En la ternura de tus flacas maneras
En el aroma dulce que pasean tus blancuras
Y quédate, oh cordial musa,
                                    al otro lado, remota,
lejos del pudor acre
donde fallecemos resplandecientes
                                               Los malditos.