Lenta sinfonía mía,
Lánguida forma de trueno
De espanto y noche húmeda
Como el fuego.
Mi cuerpo
Mi afilado cuerpo
De tacto vertiginoso y magro,
Piel a disonancia y aspecto intermitente
Como esa luciérnaga advirtiendo en colores
La llamada de un presentimiento cósmico,
O la diligencia entrante de la muerte.
Mi espantoso cuerpo.
Qué te hicieron
Qué hizo de tu barro enano
Una esfinge larga de tiempo roído
De crujidos llanos al dolor del paso
Que abatieron tus lágrimas
Hasta dejarte solo, en huesos,
Tirado secamente en visiones
De un espectro de hambre empuñando un lápiz.
Mi cuerpo
Al adentrarse
En su propia largada
Se disuelve en cuentos de magia.
Arranca de tirones sus partes
Y las siembra a ilusionar las nubes,
Se tiende a transcribir su alma
De cuarzo, margaritas, y azulejos.
El alma de mi cuerpo:
Sé que es pobre
Pero es mi casa
Saltan los niños y ríen embriagados,
Y luces vivas diminutas cantan
Otras como despiertas lunas se abalanzan
Hacia la música interpretada en danzo y sabor
Hermosa
Por la guitarra,
Esta aldea de mariposas.
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